Las obras acabarán en marzo como estaba previsto
La restauración histórico-paisajística del Laberint d’Horta ha permitido descubrir los cimientos originales y su primer sistema de riego del siglo XVIII, que ya se han documentado y cubierto para que se conserven y se pueda seguir con las obras.
Se empezó a restaurar en marzo y acabarán en marzo de 2026 como estaba previsto plantando 2.211 cipreses para recuperar el recorrido original de 1,5 kilómetros de caminos, instalar un pavimento más permeables y un nuevo sistema de riego por goteo, informa este sábado el Ayuntamiento de Barcelona en un comunicado.
Los arqueólogos Joan Llaberia y Òscar Varas (Abans Serveis Culturals) han dirigido la intervención arqueológica y han confirmado el buen estado de conservación de los cimientos y del sistema de riego.
Se regaba por inundación (con la entrada de agua en el ángulo este y un sistema de distribuidores y canalizaciones que comunicaban los parterres) y el desnivel natural del terreno (2,37 metros) permitía que el agua avanzara hasta la salida al sector sur.
Se han documentado 57 tramos de canalizaciones, muchas de las cuales mantienen su fisonomía pese a las reformas puntuales de principios del siglo XX.
En la zona oeste han descubierto una mina que recogía el agua sobrante para conducirla hacia el antiguo lavadero.
Estos hallazgos confirman las hipótesis creadas a partir de los planos originales del ingeniero italiano Domenico Bagutti, uno de los creadores del jardín junto al jardinero francés Devalet y al maestro de obras catalán Jaume Valls.
ORIGEN EN 1791
El Parc del Laberint d’Horta es un conjunto de jardines de 54 hectáreas creados a partir de 1791 por encargo del marqués de Llupià, de Poal y de Alfarràs, Joan Antoni Desvalls, cuya familia mantuvo la propiedad hasta los años setenta del siglo XX, cuando el Ayuntamiento asumió la gestión.
Se abrió al público en 1971, se restauró en profundidad en 1994 para convertirse en un jardín museo, hoy es Bé Cultural d’Interès Local y está en proceso de ser declarado Bé Cultural d’Interès Nacional.
El proyecto, con un presupuesto de 1,32 millones de euros financiados mayoritariamente con fondos Next Generation, hace que el laberinto esté cerrado, pero el resto del parque sigue abierto.

