El jefe del Servicio de Oncología del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, el doctor Josep Tabernero, uno de los albaceas investigados junto a Jordi Segarra y Juan Capellas por el legado que dejó el filántropo Pere Mir, ha asegurado que el mecenas le cedió en vida la casa de Baqueira Beret en agradecimiento por su labor en la investigación. Según fuentes judiciales, Mir le comunicó que le donaría la propiedad tras su fallecimiento, la cual pertenecía a una de las sociedades vinculadas a las fundaciones Mir Puig y Cellex.
Tabernero explicó que Mir le regaló la vivienda de Baqueira, aunque inicialmente no tenía los fondos suficientes para hacer frente a los impuestos derivados. Sin embargo, encontraron una solución para cubrir esos gastos. A pesar de que las instrucciones de Mir fueron verbales o escritas, pero no ante notario, Tabernero defiende que cumplió con la última voluntad del filántropo.
El oncólogo desconocía que la titularidad de la propiedad estaba a nombre de una de las sociedades que gestionaba el patrimonio personal de Mir. Además, señaló que la gestión del patrimonio de Mir tras su fallecimiento recayó en Segarra, y que él nunca participó en las decisiones económicas.
En cuanto a Juan Francisco Capellas, abogado relacionado con Mir, se ha destacado que asumió el asesoramiento jurídico tras la muerte de Ramon Lanau, quien había ayudado a Mir en la creación de la estructura societaria en Panamá. Capellas fue nombrado albacea por motivos similares a Tabernero y también fue patrón de Cellex y Pere Mir.
La gestión de las fundaciones Mir Puig y Cellex ha sido objeto de polémica, con la jueza cifrando en 6,2 millones de euros el perjuicio ocasionado por los albaceas, a los que se les imputan presuntos delitos de administración desleal y apropiación indebida. La instructora ha ordenado que la gestión de las fundaciones vuelva a la Generalitat y ha prohibido a los albaceas disponer de sus bienes para garantizar el pago de una eventual responsabilidad civil.
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